PREPARADO PARA NUEVOS PROYECTOS


Este pasado año 2017 ha sido fundamental en lo referente a mi trabajo con documentos fotográficos. Por una parte, el Archivo del Territorio Histórico de Álava ha confiado en mi experiencia para adjudicarme un proyecto de digitalización y catalogación de fotografías de gran interés. Un proyecto en el que he crecido como profesional, puesto que ha sido el primero de esta envergadura en el que he participado con mi marca Jabi Soto Conservación de Fotografía.

Aquellos que llevamos años en el sector de la archivística, trabajando para empresas-subcontrata con unas condiciones laborales netamente mejorables (por no decir otra cosa), sabemos lo complicado que resulta acceder a este tipo de trabajos con unas condiciones en las que se valore nuestro esfuerzo técnico, que implica conocimiento, experiencia y formación continua. Las empresas que se dedican a la gestión documental directa o indirectamente, se han hecho con un mercado no demasiado amplio, sujeto a las variaciones presupuestarias, de carácter temporal, donde el técnico que lleva a cabo el trabajo es el último eslabón en la cadena.

Pero esto es tema para otro artículo.

Decía que este año he podido dar el paso y presentar un proyecto técnico con mi nombre, como trabajador autónomo. Y aunque como técnico independiente siempre acabas metiendo más horas que como asalariado, saber que el esfuerzo repercute en la puesta en valor de un patrimonio que lo merece, hace que valga la pena.

Hemos tenido tiempo para hacer más cosas. Por ejemplo, a propuesta de la Diputación, este año pasado se movió la exposición “Ampelografía”, inaugurada en la Sala Amárica de Vitoria-Gasteiz un año antes. Recaló  en la localidad alavesa de Laguardia, en la que he participado junto a otras autoras, y en la que utilicé el propio vino de la zona para revelar las fotografías que colgué.

Por otra parte, otra serie de instituciones y asociaciones han confiado en mí para participar en actividades relacionadas con la divulgación de la fotografía como documento patrimonial y como herramienta para la actividad didáctica plástica. La Sociedad Landázuri me confío la creación de dos conferencias relacionadas con la fotografía: una aproximación al contexto de la fotografía como documento patrimonial y una revisión metodológica de las propuestas de Historia de la Fotografía, cuya preparación y desarrollo resultaron sumamente gratas, así como la oportunidad de presentarlas en diversas localidades alavesas.

La colaboración con el Ayuntamiento ha sido igualmente agradable. El Centro de Arte Contemporáneo Montehermoso me propuso una serie de visitas guiadas y talleres con motivo de varias actividades relacionadas con la fotografía en el Centro, y la organización del festival de teatro de calle Kaldearte nos invitó a participar con la cámara minutera, acción que llevé a cabo junto a Elena, compañera de aventuras cuando me desdoblo para echar a rodar el Equipo 108, y sin cuyo apoyo dificilmente sacaría adelante mis propuestas plásticas.

La Sociedad Fotográfica Alavesa, de la que soy socio, volvió a confiar en mí para la organización del III Encuentro de Colodionistas, que tuvo como complemento un interesantísimo taller de daguerrotipos, y la Asociación de Artesanos de Álava me invitó a instalar una pequeña exposición en la carpa que monta durante las navidades.

 

Entre las metas para este año nuevo, cómo no, dar continuidad a este blog, donde procuraré ir redactando los resúmenes de las actividades que vaya llevando a cabo, y donde espero poder destinar algo de tiempo también para reflexiones de carácter personal que quizá no tienen cabida en otros espacios.

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